Un suelo pélvico hipertónico es aquel cuya musculatura mantiene un tono de reposo excesivo y tiene dificultad para relajarse. No es un suelo pélvico débil. Es, en cierto sentido, lo contrario: unos músculos que están trabajando de más y que han perdido la capacidad de soltar.
La distinción parece obvia enunciada así, pero en la práctica es una de las confusiones más costosas en salud pélvica. Ante cualquier síntoma de suelo pélvico, la recomendación por defecto que circula, tanto entre pacientes como en material divulgativo, es hacer ejercicios de fortalecimiento. Y en un suelo hipertónico, fortalecer es precisamente lo que no toca.
Dos disfunciones opuestas con síntomas que se solapan
El problema de fondo es que hipertonía e hipotonía comparten parte de su presentación. Ambas pueden cursar con urgencia urinaria, con escapes y con molestias durante las relaciones. Un profesional que se guíe solo por el síntoma referido puede llegar a la conclusión equivocada.
La disfunción del suelo pélvico agrupa un conjunto de presentaciones distintas: hipertonía, hipotonía, mal soporte de los órganos, incoordinación muscular o combinaciones de ellas. Dentro de ese conjunto, la disfunción de suelo pélvico no relajante se caracteriza por una relajación muscular alterada o por una contracción paradójica, y se asocia a dolor pélvico, alteraciones de la micción y la defecación, y problemas sexuales.
Lo que diferencia una de otra no es tanto el síntoma como el tono en reposo y la capacidad de relajación voluntaria, y eso se determina en la exploración, no en la anamnesis.
Cómo se diferencian
| Suelo pélvico hipertónico | Suelo pélvico hipotónico | |
|---|---|---|
| Estado muscular | Tono de reposo elevado, sobreactivado | Tono de reposo bajo, debilitado |
| Capacidad de contraer | Limitada: ya está contraído | Limitada: no genera fuerza suficiente |
| Capacidad de relajar | Alterada, es el problema central | Conservada |
| Dolor | Frecuente, incluido dolor en la exploración | Habitualmente ausente |
| Dolor con la penetración | Frecuente | Poco habitual |
| Síntoma urinario típico | Urgencia, dificultad para iniciar la micción | Escapes con el esfuerzo |
| Objetivo terapéutico | Reducir tono y recuperar la relajación | Aumentar fuerza y coordinación |
| Ejercicios de fortalecimiento | Contraindicados en la mayoría de casos | Indicados |
Cuadro orientativo. El tono en reposo y la capacidad de relajación se determinan en la exploración; el diagnóstico corresponde al profesional.
Por qué fortalecer un suelo pélvico hipertónico es contraproducente
El razonamiento es mecánico y bastante directo.
Un ejercicio de fortalecimiento del suelo pélvico consiste en una contracción voluntaria máxima de esa musculatura. Si los músculos ya se encuentran en un estado de contracción mantenida, añadir más contracción incrementa todavía más el tono, reduce el flujo sanguíneo a un tejido que ya está comprometido y puede amplificar la señal de dolor.
A eso se suma un problema de recorrido. Un músculo que ya está permanentemente contraído no puede desplazarse por su rango completo, de modo que el intento de fortalecerlo o no produce ningún beneficio, porque no puede contraerse más de lo que ya lo está, o empeora la situación al aumentar la tensión existente.
El resultado clínico habitual es el de una paciente que hace ejercicios de suelo pélvico con constancia durante meses, porque ha leído en todas partes que son buenos, y que refiere que su dolor o su urgencia han ido a peor. Cuando eso ocurre, la respuesta correcta no es insistir con más ejercicios: es replantear el diagnóstico.
Qué se hace en su lugar
Cuando el problema es el exceso de tono, el objetivo terapéutico se invierte: no se trata de que el músculo genere más fuerza, sino de que recupere la capacidad de relajarse y su rango de movimiento.
El abordaje descrito habitualmente en este contexto combina varias líneas. La reeducación de la relajación, con trabajo respiratorio y control voluntario, ocupa un lugar central. La terapia manual sobre la musculatura afectada permite actuar sobre los puntos de mayor tensión. El biofeedback ayuda a la paciente a reconocer un estado de relajación que muchas veces ha dejado de identificar. Y las terapias físicas aplicadas, entre ellas la diatermia por radiofrecuencia, se emplean con el objetivo de actuar sobre el tono y la vascularización del tejido.
Sobre esta última línea conviene ser preciso con el alcance de lo publicado. La evidencia disponible sobre terapias físicas aplicadas por vía intracavitaria en hipertonía es todavía limitada: existen series de casos y estudios preliminares, cuyos propios autores señalan que no permiten establecer eficacia y que hacen falta estudios controlados de mayor tamaño. Es una línea abierta y con interés clínico, no un tratamiento con eficacia demostrada.
También merece mención el componente no muscular. En cuadros con dolor pélvico y dificultad para la penetración, el factor psicológico y relacional forma parte del problema, y el abordaje que suele describirse es multidisciplinar. Tratarlo solo como un problema de tono muscular deja fuera una parte relevante del cuadro.
La señal de alarma más útil en consulta
Si hubiera que quedarse con un solo dato de este artículo para la práctica, sería este: una paciente que ha hecho ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico de forma constante y refiere que ha ido a peor no es una paciente que los haya hecho mal necesariamente. Es, con bastante probabilidad, una paciente en la que el diagnóstico de partida no era el correcto.
Esa pregunta, hecha de forma explícita en la anamnesis, cuesta quince segundos y reorienta el abordaje completo.
Preguntas frecuentes
¿Qué es un suelo pélvico hipertónico?
Es aquel cuya musculatura mantiene un tono de reposo excesivo y presenta dificultad para relajarse. No es un suelo pélvico débil, sino sobreactivado.
¿Se pueden hacer ejercicios de Kegel con un suelo pélvico hipertónico?
En la mayoría de los casos están contraindicados. Un ejercicio de fortalecimiento es una contracción voluntaria, y añadir contracción a una musculatura ya sobreactivada puede aumentar el tono y empeorar los síntomas.
¿Cómo se diferencia de un suelo pélvico débil?
Por el tono en reposo y por la capacidad de relajación voluntaria, valorados en la exploración. Los síntomas pueden solaparse, así que la anamnesis por sí sola no permite distinguirlos con fiabilidad.
¿Cuál es el objetivo del tratamiento?
Recuperar la capacidad de relajación y el rango de movimiento de la musculatura, no aumentar su fuerza. El abordaje suele combinar reeducación de la relajación, terapia manual, biofeedback y terapias físicas aplicadas, y en muchos casos requiere una perspectiva multidisciplinar.
La distinción entre un suelo pélvico hipertónico y uno hipotónico cambia por completo el objetivo del tratamiento, y es una de las que más consecuencias tiene cuando se pasa por alto. La buena noticia es que el dato que más orienta está al alcance de cualquier consulta: preguntar qué ha ocurrido con los ejercicios que la paciente ya estaba haciendo.
Si quieres revisar qué dice la evidencia disponible sobre terapias físicas en suelo pélvico, puedes consultar nuestra recopilación de estudios clínicos o escribirnos para comentarlo sobre tu caso.
Bibliografía
- Urologic manifestations of nonrelaxing pelvic floor dysfunction: insights on clinical workup and management. 2025. PMC12528306
- Nieto Díaz A. Monopolar capacitive-resistive radiofrequency for pelvic floor hypertonia and vaginismus: a case series. Cureus. 2026;18(8). doi:10.7759/cureus.115396
- Faubion SS, Shuster LT, Bharucha AE. Recognition and management of nonrelaxing pelvic floor dysfunction. Mayo Clinic Proceedings. 2012;87(2):187-193