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El cuestionario FSFI: qué mide, cómo se puntúa y cómo interpretarlo en consulta

El cuestionario FSFI, siglas de Female Sexual Function Index, es un instrumento autoadministrado de 19 preguntas que evalúa la función sexual femenina en las cuatro semanas previas a su cumplimentación. Se publicó en el año 2000 y se ha convertido en la medida de resultado más utilizada en investigación sobre disfunción sexual femenina, además de una herramienta habitual en unidades de suelo pélvico.

Su uso está muy extendido, pero su interpretación no siempre. Es frecuente ver la puntuación total citada sin contexto, o el punto de corte aplicado como si fuera un diagnóstico. Este artículo explica qué mide realmente, cómo se calcula, qué significa cada umbral y, sobre todo, qué no permite concluir.

Qué evalúa y de dónde viene

El instrumento fue desarrollado por Rosen y colaboradores y publicado en el Journal of Sex & Marital Therapy en el año 2000, con el objetivo de disponer de una escala breve y multidimensional para evaluar la función sexual femenina en ensayos clínicos y estudios epidemiológicos.

La estructura es la que le da su utilidad. En lugar de dar un número único sobre función sexual, la divide en seis dominios que se puntúan por separado: deseo, excitación, lubricación, orgasmo, satisfacción y dolor. Esa separación importa mucho en la práctica, porque dos pacientes con la misma puntuación total pueden tener perfiles clínicos completamente distintos.

El periodo de recuerdo es de cuatro semanas, un detalle que a menudo se pasa por alto y que condiciona cuándo tiene sentido administrarlo y cada cuánto se puede repetir.

Cómo se puntúa el cuestionario FSFI

El cálculo tiene una particularidad que genera errores con frecuencia: los dominios no se suman directamente, sino que cada uno se multiplica por un factor de ponderación antes de sumarse. Ese factor existe para que los seis dominios contribuyan por igual al total, aunque tengan un número distinto de preguntas.

Cada dominio aporta un máximo de 6 puntos. La puntuación total es la suma de los seis, y va de 2,0 a 36,0. Una puntuación más alta indica mejor función sexual.

Los seis dominios y sus factores

Dominio Preguntas Factor Rango del dominio Máximo
Deseo20,61,2 – 6,06
Excitación40,30 – 6,06
Lubricación40,30 – 6,06
Orgasmo30,40 – 6,06
Satisfacción30,40,8 – 6,06
Dolor30,40 – 6,06
TOTAL19—2,0 – 36,036

Rosen et al., Journal of Sex & Marital Therapy, 2000. Cada dominio aporta un máximo de 6 puntos.

Conviene fijarse en que los rangos mínimos no son cero en todos los dominios. Deseo parte de 1,2 y satisfacción de 0,8, porque sus preguntas se puntúan de 1 a 5 y no de 0 a 5. Por eso el mínimo total posible es 2,0 y no cero.

Qué significa el punto de corte

El umbral más utilizado procede de un trabajo posterior de Wiegel, Meston y Rosen, publicado en 2005, que hizo una validación cruzada del instrumento en varias muestras de mujeres con disfunciones sexuales mixtas y desarrolló puntos de corte diagnósticos. Mediante análisis de sensibilidad y especificidad y el procedimiento CART, los autores identificaron una puntuación total de 26,55 como el punto de corte óptimo para diferenciar a las mujeres con y sin disfunción sexual.

Ese número, 26,55, es el que aparece en la mayoría de los estudios. Pero conviene entender qué significa exactamente.

Un punto de corte no es un diagnóstico. Es el valor que mejor separa dos grupos en las muestras estudiadas, con un porcentaje inevitable de falsos positivos y falsos negativos. Una paciente con 26,0 no tiene una disfunción sexual y una con 27,0 no deja de tenerla: lo que dice el instrumento es que la primera se sitúa en el rango donde la mayoría de mujeres con disfunción puntúan.

Además existe un umbral específico para el dominio de deseo, propuesto para la interpretación clínica en el contexto del trastorno de deseo sexual hipoactivo, precisamente porque la puntuación total no permite valorar de forma específica la presencia de deseo disminuido.

Las limitaciones que conviene tener presentes

El FSFI es un instrumento sólido, pero tiene condiciones de uso que determinan cuándo su resultado es interpretable y cuándo no.

  • Es una medida autoinformada. Refleja lo que la paciente percibe y decide comunicar, no una medición objetiva.
  • Varias preguntas contemplan la opción de puntuar cero como «sin actividad sexual». Eso hace que una mujer sin actividad sexual en las últimas cuatro semanas puntúe bajo sin que exista necesariamente disfunción, y es la fuente de error más frecuente al interpretarlo.
  • El periodo de recuerdo es de cuatro semanas. Administrarlo antes de que haya transcurrido ese tiempo desde una intervención no mide lo que se pretende.
  • Mide función, no malestar. Una puntuación baja sin repercusión personal para la paciente no equivale a un problema clínico, y por eso suele recomendarse combinarlo con una medida de malestar asociado.
  • En estudios sin cegamiento, una participante que sabe que está recibiendo un tratamiento nuevo puede puntuar de forma más favorable. Es una limitación del diseño, no del cuestionario, pero afecta a cómo se leen sus resultados.

Para qué sirve y para qué no en la práctica clínica

Como herramienta de cribado y de seguimiento, el FSFI aporta dos cosas que la entrevista clínica por sí sola no da: una estructura que asegura que se preguntan los seis dominios, y una cifra comparable en el tiempo que permite valorar la evolución.

Esa segunda función es probablemente la más valiosa en consulta. Administrado antes de iniciar un abordaje y repetido después, permite documentar el cambio de forma estructurada en lugar de depender de la impresión general.

Lo que no hace es sustituir a la valoración clínica ni establecer un diagnóstico. El instrumento describe cómo puntúa una paciente en unos dominios definidos; interpretar qué significa eso en su caso, qué lo explica y qué abordaje corresponde es competencia del profesional.

Cómo se usa el FSFI en investigación

En estudios sobre intervenciones en suelo pélvico, el FSFI aparece de forma habitual como variable de resultado, sola o junto a escalas de dolor y a la exploración física. Su ventaja en ese contexto es que permite comparar resultados entre estudios que han evaluado intervenciones muy distintas.

Un ejemplo reciente: una serie de casos publicada en 2026 sobre hipertonía de suelo pélvico y vaginismo empleó el FSFI junto a escalas de dolor y exploración pélvica para documentar la evolución de las pacientes, con puntuaciones totales que partían de un rango de 8,3 a 12,4, muy por debajo del punto de corte, y que en el seguimiento se situaban entre 28,9 y 31,8.

Ese ejemplo también sirve para ilustrar lo dicho más arriba. Un cambio así en el FSFI describe una mejoría amplia y sostenida en los dominios evaluados, pero al tratarse de un estudio sin grupo de control y con tres pacientes, no permite atribuir esa mejoría a la intervención. La medida es buena; lo que limita la conclusión es el diseño del estudio, no el cuestionario.

Preguntas frecuentes

¿Qué es el cuestionario FSFI?

Es un instrumento autoadministrado de 19 preguntas que evalúa la función sexual femenina en las cuatro semanas previas, a través de seis dominios: deseo, excitación, lubricación, orgasmo, satisfacción y dolor.

¿Cuál es la puntuación máxima del FSFI?

La puntuación total va de 2,0 a 36,0. Cada uno de los seis dominios aporta un máximo de 6 puntos y una puntuación más alta indica mejor función sexual.

¿Qué significa una puntuación por debajo de 26,55?

Es el punto de corte propuesto por Wiegel y colaboradores en 2005 como el que mejor diferencia a las mujeres con y sin disfunción sexual. No constituye un diagnóstico: sitúa a la paciente en un rango, y la interpretación corresponde al profesional.

¿Puede una mujer sin actividad sexual reciente puntuar bajo sin tener disfunción?

Sí, y es el error de interpretación más frecuente. Varias preguntas incluyen la opción de puntuar cero cuando no ha habido actividad sexual, de modo que la ausencia de actividad reduce la puntuación total sin que exista necesariamente disfunción.

¿Cada cuánto se puede repetir?

El periodo de recuerdo es de cuatro semanas, por lo que repetirlo antes de que haya transcurrido ese tiempo desde la administración anterior no mide un periodo independiente.

El FSFI es una herramienta útil precisamente por lo acotado de lo que mide: seis dominios, cuatro semanas, una escala comparable. Conocer bien sus factores de ponderación, su punto de corte y sus limitaciones es lo que separa usarlo como instrumento de usarlo como cifra.

Si trabajas en suelo pélvico y quieres revisar la evidencia disponible sobre terapias físicas en esta área, puedes consultar nuestra recopilación de estudios clínicos.

Bibliografía

  1. Rosen R, Brown C, Heiman J, Leiblum S, Meston C, Shabsigh R, Ferguson D, D’Agostino R. The Female Sexual Function Index (FSFI): a multidimensional self-report instrument for the assessment of female sexual function. Journal of Sex & Marital Therapy. 2000;26(2):191-208
  2. Wiegel M, Meston C, Rosen R. The Female Sexual Function Index (FSFI): cross-validation and development of clinical cutoff scores. Journal of Sex & Marital Therapy. 2005;31(1):1-20
  3. Gerstenberger EP, Rosen RC, Brewer JV, Meston CM, Brotto LA, Wiegel M, Sand M. Sexual desire and the Female Sexual Function Index (FSFI): a sexual desire cutpoint for clinical interpretation of the FSFI in women with and without hypoactive sexual desire disorder. Journal of Sexual Medicine. 2010
  4. Nieto Díaz A. Monopolar capacitive-resistive radiofrequency for pelvic floor hypertonia and vaginismus: a case series. Cureus. 2026;18(8). doi:10.7759/cureus.115396

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