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Adherencia terapéutica: 9 barreras reales en fisioterapia

La adherencia terapéutica es el grado en que un paciente cumple realmente el tratamiento que se le ha pautado. En fisioterapia musculoesquelética, ese concepto se juega sobre todo fuera de la consulta: en si el paciente hace o no hace, en casa y sin nadie delante, los ejercicios que se le han prescrito.

Es también uno de los puntos más frustrantes del ejercicio profesional. Uno diseña un programa correcto, lo explica bien, el paciente asiente, y tres semanas después vuelve sin haber hecho casi nada. La reacción habitual es atribuirlo a la falta de voluntad del paciente. La evidencia disponible sugiere que eso explica poco, y que hay factores mucho mejor documentados sobre los que sí se puede actuar.

Cuántos pacientes abandonan, en realidad

Conviene empezar por reconocer que la cifra exacta no existe. Las estimaciones publicadas sobre incumplimiento del ejercicio domiciliario se mueven en un rango amplio, con trabajos que sitúan la falta de adherencia en torno al cincuenta por ciento y estimaciones de incumplimiento en cohortes musculoesqueléticas de entre el treinta y el cincuenta por ciento.

Esa horquilla tan grande no es un descuido de la literatura: refleja un problema metodológico real. Medir la adherencia es difícil. Unos estudios preguntan al paciente, otros usan diarios, otros cuentan asistencia a sesiones, y unos pocos miden con sensores. Cada método da un número distinto, y los autoinformes tienden a sobreestimar el cumplimiento porque el paciente quiere quedar bien con su terapeuta.

La conclusión práctica no es la cifra concreta, sino su orden de magnitud: una parte muy sustancial del tratamiento que prescribes no llega a realizarse, y probablemente no eres consciente de cuánta.

Las barreras que la evidencia respalda con fuerza

La referencia más útil sigue siendo una revisión sistemática publicada en Manual Therapy en 2010 por Jack y colaboradores, que reunió veinte estudios de alta calidad sobre barreras a la adherencia en poblaciones musculoesqueléticas atendidas en consultas de fisioterapia.

La revisión encontró evidencia fuerte de que la mala adherencia se asocia con un conjunto concreto de factores: bajos niveles de actividad física previa, baja adherencia al ejercicio durante el propio tratamiento, baja autoeficacia, depresión, ansiedad, sensación de indefensión, escaso apoyo social, una mayor percepción de barreras para hacer ejercicio y un aumento del dolor durante la realización del ejercicio.

Sobre la edad y sobre el nivel de dolor al inicio, la evidencia resultó contradictoria. Y muchas otras variables que suelen darse por hechas tenían un respaldo limitado.

Las barreras documentadas, ordenadas

Barrera Evidencia ¿Al alcance del fisioterapeuta?
Baja actividad física previaFuerteNo directamente
Baja adherencia durante el tratamientoFuerteSí, señal de alarma temprana
Baja autoeficaciaFuerteSí, en parte
DepresiónFuerteNo: derivación
AnsiedadFuerteNo: derivación
Sensación de indefensiónFuerteSí, en parte
Escaso apoyo socialFuerteNo directamente
Percepción de muchas barrerasFuerteSí, simplificando el programa
Dolor durante el ejercicioFuerte

Barreras y nivel de evidencia según Jack et al., Manual Therapy, 2010 (20 estudios). La tercera columna es una lectura práctica propia, no de la revisión.

La tercera columna de esa tabla no procede de la revisión: es una lectura práctica que hacemos nosotros para ordenar la conversación. Y esa lectura arroja algo incómodo. De las nueve barreras con evidencia fuerte, cuatro son de naturaleza psicológica o social y quedan, en su mayor parte, fuera del alcance directo de una consulta de fisioterapia.

Lo que un fisioterapeuta sí puede mover

Descontadas las barreras que no dependen de la consulta, quedan tres frentes con margen real de actuación.

El tamaño del programa

La percepción de que hay muchas barreras para hacer ejercicio es, en sí misma, una barrera con evidencia fuerte. Un programa de nueve ejercicios que exige cuarenta minutos y material específico multiplica esa percepción. Uno de tres ejercicios que caben en diez minutos y no requieren nada la reduce.

Es una decisión clínica incómoda, porque implica renunciar a parte de lo que uno querría pautar. Pero tres ejercicios que se hacen valen más que nueve que no se hacen.

La señal temprana

La baja adherencia durante el propio tratamiento es una de las barreras con evidencia fuerte, y tiene una particularidad que la hace especialmente útil: es observable mientras aún se está a tiempo. Un paciente que ya no cumple en la segunda semana está anunciando lo que va a pasar en la sexta. Preguntar de forma concreta, sin tono de examen, cuántas veces ha hecho los ejercicios desde la última sesión, aporta más información que cualquier predicción basada en la impresión general.

El dolor durante el ejercicio

De las nueve barreras con evidencia fuerte, esta es la única sobre la que la terapia física aplicada actúa de forma directa. Si el paciente asocia el ejercicio con dolor, el modelo de evitación del movimiento hace el resto: reduce la frecuencia, reduce la intensidad, y acaba abandonando.

Esto conecta con algo que ya vimos al revisar los ensayos de diatermia en dolor lumbar crónico: en ambos estudios, la kinesiofobia, es decir el miedo al movimiento, mejoró de forma sostenida en el grupo que recibió terapia física además del ejercicio. No es un resultado secundario. Para un paciente que ha dejado de moverse porque moverse le duele, reducir esa asociación es muchas veces la condición previa para que el programa domiciliario llegue siquiera a intentarse.

Dónde encaja aquí la parte digital

Las plataformas de rehabilitación domiciliaria que están apareciendo en el sector atacan un subconjunto concreto de este problema, y conviene ser preciso sobre cuál.

Resuelven bien el olvido, la ausencia de una referencia clara a la que volver y la ejecución incorrecta, porque convierten un papel con dibujos en un programa pautado, recordado y medido. Y aportan algo que antes no existía: visibilidad. Un fisioterapeuta que ve los datos de ejecución de su paciente detecta la caída de adherencia en la segunda semana en lugar de descubrirla en la sexta.

Lo que no resuelven es todo lo demás. Ninguna aplicación corrige una depresión, construye una red de apoyo social ni elimina el dolor que aparece al hacer el ejercicio. Presentar la tecnología como la solución al problema de la adherencia es exagerar lo que hace: resuelve la mitad logística de un problema que es, en su mayor parte, psicológico y clínico.

La lectura de conjunto

La adherencia terapéutica no se arregla con más insistencia ni con mejores folletos. Las barreras con más respaldo son psicológicas, sociales y relacionadas con la experiencia de dolor del paciente, y solo una parte de ellas está al alcance de una consulta de fisioterapia.

Eso no es una razón para resignarse, sino para elegir bien dónde poner el esfuerzo. Simplificar el programa, preguntar de forma concreta y temprana por el cumplimiento, y trabajar sobre el dolor que aparece al moverse son tres cosas que sí dependen del profesional. Y la evidencia disponible sugiere que valen más que cualquier intento de convencer al paciente de que se esfuerce más.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la adherencia terapéutica en fisioterapia?

Es el grado en que el paciente cumple realmente el tratamiento pautado, incluyendo la asistencia a sesiones y, sobre todo, la realización del programa de ejercicio domiciliario prescrito.

¿Cuál es la principal barrera a la adherencia?

No hay una sola. La revisión de Jack y colaboradores encontró evidencia fuerte para nueve factores, entre ellos la baja autoeficacia, la depresión, el escaso apoyo social y el aumento del dolor durante el ejercicio.

¿Ayuda reducir el número de ejercicios pautados?

La percepción de muchas barreras para hacer ejercicio es una barrera con evidencia fuerte, y un programa extenso contribuye a esa percepción. Simplificar el programa es una de las decisiones que sí dependen del profesional.

¿Las aplicaciones de rehabilitación mejoran la adherencia?

Actúan sobre una parte del problema: el olvido, la falta de una referencia clara y la ejecución incorrecta. No actúan sobre las barreras psicológicas ni sobre el dolor durante el ejercicio.

Si el ejercicio domiciliario es el componente del tratamiento que más se pierde por el camino, la sesión presencial deja de ser un trámite y pasa a ser el punto donde se sostiene todo lo demás: donde se comprueba el cumplimiento, se ajusta el programa y se trabaja sobre el dolor que lo bloquea.

Si estás replanteando cómo organizas ese punto de contacto en tu clínica, escríbenos y lo revisamos contigo.

Bibliografía

  1. Jack K, McLean SM, Klaber Moffett J, Gardiner E. Barriers to treatment adherence in physiotherapy outpatient clinics: a systematic review. Manual Therapy. 2010;15(3):220-228
  2. Argent R, Daly A, Caulfield B. Patient involvement with home-based exercise programs: can connected health interventions influence adherence? JMIR mHealth and uHealth. 2018;6(3):e47. doi:10.2196/mhealth.8518
  3. Meade LB, Bearne LM, Sweeney LH, Alageel SH, Godfrey EL. Behaviour change techniques associated with adherence to prescribed exercise in patients with persistent musculoskeletal pain: systematic review. British Journal of Health Psychology. 2019;24(1):10-30. doi:10.1111/bjhp.12324
  4. McLean SM, Burton M, Bradley L, Littlewood C. Interventions for enhancing adherence with physiotherapy: a systematic review. Manual Therapy. 2010;15(6):514-521
  5. Lara-Palomo IC, et al. Effects of monopolar pulsed-capacitive dielectric radiofrequency diathermy in patients with chronic low back pain: a randomised clinical trial. Scientific Reports. 2024;14:14059. doi:10.1038/s41598-024-64832-9

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