La recuperación de lesiones en ciclismo es un reto habitual para el profesional sanitario que atiende a deportistas.
Del 4 al 5 de julio de 2026, Barcelona se convierte en el epicentro mundial del ciclismo. La ciudad acoge por primera vez en su historia el Grand Départ del Tour de France, con una contrarreloj por equipos inaugural de 19 kilómetros que sale del Parc del Fòrum y termina en el Estadi Olímpic de Montjuïc, y una segunda etapa entre Tarragona y Barcelona que afronta los exigentes repechos del Castell de Montjuïc. Es un escaparate perfecto para hablar de algo que ocurre lejos de los focos: cómo se cuida el aparato locomotor de quien pedalea, ya sea un profesional del pelotón o un aficionado que sale los fines de semana.
Por qué el ciclismo lesiona de una forma particular
El ciclismo es una actividad de bajo impacto, sin las cargas articulares del correr o el saltar. Pero eso no lo hace inofensivo. Su riesgo es de otra naturaleza: la repetición. Un ciclista puede dar entre 5.000 y 6.000 pedaladas por hora, siempre en el mismo rango de movimiento y en una postura mantenida sobre la bicicleta. Esa combinación —gesto repetido, postura fija, volumen alto— concentra la carga en estructuras concretas y genera las llamadas lesiones por sobreuso.
Las cuatro zonas que más se resienten
1. Rodilla anterior (dolor patelofemoral y tendinopatía rotuliana)
Es la queja número uno. El dolor en la parte delantera de la rodilla, alrededor de la rótula, es la presentación más común de las lesiones por sobreuso en ciclismo. La literatura sitúa la prevalencia de dolor de rodilla entre el 40 % y el 60 % de los ciclistas a lo largo de su práctica. La fuerza del pedaleo se transmite a través de la articulación patelofemoral en cada flexo-extensión, y cuando el cuádriceps no acompaña en fuerza, o se incrementa bruscamente el kilometraje o el desnivel, aparece la irritación. La tendinopatía rotuliana sigue el mismo patrón: una sobrecarga del tendón superior a su capacidad de tolerancia.
2. Banda iliotibial (síndrome de fricción)
Dolor agudo y punzante en la cara externa de la rodilla. El síndrome de la banda iliotibial es una lesión crónica por sobreuso causada por el uso repetitivo de la rodilla, y se describe en torno al 15–24 % de los ciclistas. La flexo-extensión rápida y repetida de la rodilla con un rango limitado somete a fricción la banda iliotibial sobre el epicóndilo femoral lateral, lo que provoca microdaño e inflamación local.
3. Zona lumbar (lumbalgia del ciclista)
La postura mantenida en flexión sobre el manillar, las horas de pedaleo y la transmisión de fuerzas hacen de la lumbalgia un problema común y limitante en el ciclista. La flexibilidad reducida, los déficits de fuerza y los patrones de reclutamiento muscular figuran entre los factores de riesgo descritos en la literatura, junto con errores en la técnica de pedaleo y un ajuste inadecuado de la bicicleta.
4. Sobrecargas musculares y acortamiento isquiotibial
El gesto cíclico favorece el acortamiento y la rigidez de la musculatura posterior del muslo. Un isquiotibial poco flexible no solo limita el rendimiento: altera la biomecánica de la rodilla y la pelvis y predispone a otras lesiones de la cadena.
Un matiz importante: dosificación, no temperatura
La clave del uso clínico no está en alcanzar una temperatura concreta, sino en dosificar la energía según la fase de la lesión. En una lesión aguda o con edema se trabaja en modo atérmico o de baja energía para favorecer el drenaje sin añadir calor; en la fase subaguda y crónica se incrementa progresivamente la energía para estimular la reparación tisular. Esta graduación es lo que permite integrar la tecarterapia tanto en la recuperación inmediata postesfuerzo como en el tratamiento de una tendinopatía instaurada.
Prevención: el mejor tratamiento es el que no hace falta
- Ajuste de la bicicleta (bike fit): la mayoría de las lesiones de rodilla del ciclista son prevenibles; un ajuste correcto de altura del sillín y posición reduce la sobrecarga patelofemoral.
- Progresión de carga sensata: el aumento brusco de kilometraje o desnivel es el desencadenante más frecuente de la tendinopatía rotuliana. Subir la carga de forma gradual protege el tendón.
- Fuerza de cuádriceps y core: una musculatura que acompaña la demanda del pedaleo descarga las articulaciones.
- Flexibilidad y trabajo de cadena posterior: mantener la extensibilidad del isquiotibial y de la banda iliotibial reduce la fricción y mejora el patrón de movimiento.
El servicio MSK de Capenergy
Capenergy desarrolla y fabrica equipos de tecarterapia de segunda generación para el ámbito musculoesquelético y la fisioterapia deportiva. El servicio MSK acompaña a clínicas y profesionales que atienden a deportistas —del aficionado al deportista de competición— con tecnología de radiofrecuencia capacitiva-resistiva y formación en su aplicación clínica. Si quieres conocer cómo se integra en el tratamiento de las lesiones del ciclista, puedes solicitar una demostración.
Preguntas frecuentes
¿La tecarterapia sirve para lesiones agudas o solo crónicas?
Puede aplicarse en ambas fases ajustando la dosis de energía: modo de baja energía o atérmico en la fase aguda para no añadir calor a un proceso inflamatorio, y energía creciente en fases subaguda y crónica para favorecer la reparación. La graduación la decide el profesional según el cuadro.
¿Es una alternativa al ejercicio y la fisioterapia activa?
No. La evidencia la sitúa como una modalidad complementaria dentro de un plan que incluye ejercicio terapéutico, readaptación y corrección de factores de riesgo como el bike fit. No sustituye al trabajo activo.
¿Cuántas sesiones se necesitan?
Depende de la lesión, su fase y la respuesta individual. Los estudios de flexibilidad muestran cambios ya en pocas sesiones, pero una tendinopatía instaurada requiere un abordaje más prolongado. No existe un número fijo aplicable a todos los casos.
¿Tiene contraindicaciones?
Sí, como cualquier modalidad de radiofrecuencia: debe valorarse en presencia de marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados, embarazo, procesos tumorales activos o alteraciones de la sensibilidad, entre otras. La valoración individual por un profesional es imprescindible.