Vivir con dolor de contractura es una elección (en muchas ocasiones)

Quien no haya sufrido una contractura hoy en día es que no es de este mundo y es que, con el ritmo que llevamos, la presión social, la tecnología portátil, los malos hábitos y muchos otros factores, nuestra espalda está hecha un “nudo”… ¡Y digo espalda por resumir porque tenemos contracturas hasta en las pestañas!

Os voy a explicar unas cuantas curiosidades para que tengáis en cuenta qué hacéis en vuestro día a día que os las pueda provocar y podáis tomar pequeñas medidas para aliviar los efectos que éstas producen.

Una contractura es la contracción continuada e involuntaria de un músculo y sus fibras, que produce dolor y una alteración de su funcionamiento habitual. Esto impide que la sangre llegue a las células musculares y se acumulan toxinas, que provocan que las terminaciones nerviosas del músculo envíen señales al cerebro, produciendo dolor.” Más adelante profundizaré en este tema.*

Distintos tipos de contracturas

La verdad es que hay muchas formas de clasificar las contracturas en función del profesional o de la vertiente terapéutica desde la que se estudien.

Por una parte se puede diferenciar entre contracturas agudas o crónicas:

Normalmente, cuando la contractura muscular es aguda o aparecida en pocos días, podemos pensar en 3 situaciones:

  1. Originada por un mal gesto o por una posición forzada
  2. Originada por factores climáticos (viento, frío, humedad externa, etc.)
  3. El estrés emocional

En cambio, cuando la contractura muscular es crónica o la aparición fue hace tiempo, hemos de pensar en que el organismo puede tener una situación de debilidad. Por ejemplo, en las contracturas crónicas, se observa cambios en la estructura, debilidad muscular, estrés muscular, etc. Por eso es importante no sólo mejorar la contractura muscular, sino también observar cual es la causa que la origina.

Por este motivo, también se pueden clasificar según su causa:

  • Contractura por hipotonía
    Cuando se exige al músculo un trabajo superior al que puede realizar (por ejemplo, un esfuerzo excesivo).
  • Contractura postural
    Se ocasiona si hemos realizado una actividad continuada con una postura inadecuada. Acostumbran a aparecer si no vigilamos nuestra ergonomía laboral , cuando pasamos muchas horas usando el móvil…
  • Contractura postraumática o defensiva
    Aquella que se produce tras un impacto. Como respuesta, el cerebro activa la musculatura adyacente para proteger las estructuras sensibles. Por lo general, son contracturas de carácter rígido y de dolor intenso. Suelen limitar un movimiento concreto.
  • Contractura por descompensación
    Algunas anomalías de la columna vertebral, desequilibrios de la musculatura, de la bipedestación o la marcha, deformidades de los pies u otras estructuras, calzado incorrecto, posturas antiálgicas, favorecen que unos grupos musculares estén trabajando constantemente más de lo necesario, lo que les predispone a contracturarse o a contracturar la musculatura antagonista o contralateral
    Reparto asimétrico de las cargas.
  • Contractura por deshidratación
    La falta de agua así como de otros componentes como el magnesio, el potasio, la glucosa o el sodio puede aumentar las posibilidades de sufrir una contractura o un calambre, ya que son elementos que las células musculares necesitan para su correcto funcionamiento. La falta de estos provoca irritación en el músculo, lo que facilita la contractura.
  • Contracturas emocionales
    El estrés emocional y psicológico, como la ansiedad y la tensión, puede causar una serie de reacciones en el cuerpo que afectan al sistema nervioso causando rigidez en el cuello y en la Articulación Temporo- Mandibular (ATM) por ejemplo.
  • Contracturas por otros factores
    Cambios climatológicos, sedentarismo, fibrosis cicatricial, lesión articular, patologías orgánicas…

Los síntomas más frecuentes ante una contractura son:

  • Aumento del tono muscular
  • Acortamiento del músculo
  • Disminución del metabolismo
  • Capacidad del rendimiento minimizada
  • Dolor a la presión y a la contracción (sensación de nudo en el músculo) como si fuera una quemazón
  • Limitación de los movimientos
  • Inflamación de la zona afectada
  • Irradiación a otras zonas (ocasionalmente)
  • Percepción de tirantez y rigidez
  • Sensación de cansancio y fatiga

Respecto a la vertiente más psicosomática de las contracturas podemos decir que, en el proceso de socialización aprendemos a reprimir ciertos aspectos de nosotros mismos para amoldarnos a las exigencias de los demás, y dejamos de hacer y expresar lo que sentimos por el miedo a la “no aceptación”.

El resultado final es que toda nuestra potencia vital queda encerrada en una armadura de contracturas, la famosa “coraza muscular”. A fuerza de reprimir, nos acostumbramos a cargar con nuestras tensiones musculares de forma inconsciente y nos rigidiza progresivamente.

Cómo actuar ante una contractura muscular

Sea cual sea la causa de nuestras contracturas, siempre tenemos la oportunidad de tomar medidas para disminuir sus efectos y ser más felices, puesto que hemos normalizado el “vivir con dolor” cuando en realidad es una elección (refiriéndome al dolor derivado de las contracturas).

¿Qué pequeños cambios podemos hacer en nuestra rutina?

  • Haz estiramientos guiados muy a menudo. Los estiramientos están subestimados pero si se realizan de forma continuada, supervisados por un profesional y se toman como una parte más de la rutina o del entrenamiento relajarán profundamente las contracturas, evitarán lesiones y además conseguirás evadirte del estrés e incluso dormirás mejor.
  • Realiza ejercicio físico: Ideal la práctica durante 2-3 días a la semana para fortalecer tu musculatura, que es el sostén de tu cuerpo. No es necesario llevarlo al límite y a la larga lo agradecerás. Mejorarás el tono muscular, la circulación sanguínea y linfática, quemarás calorías y te sentirás más enérgico a lo largo del día. También tiene un fuerte efecto anti estrés.
  • Practica yoga: La respiración profunda y los ejercicios que se practican en esta disciplina son ideales para el estrés y la tensión. La práctica del yoga relaja nuestro cuerpo, nuestros músculos y nos proporciona muchos beneficios en la espalda y en las cervicales, evitando así las contracturas musculares.
  • Cuida tu postura: Sentarse correctamente frente el ordenador o mantener una buena postura cuando se está mucho tiempo en la misma posición es muy importante para que no sufrir de contracturas. Igualmente, debes vigilar una buena postura al agacharte, al levantar peso, etc. Recuerda, si estás mucho tiempo en una misma posición, descansa cada hora, levántate, camina y muévete aunque sea por unos momentos.
  • Calienta antes de hacer ejercicio: Si practicas deporte de forma habitual, debes preparar tu cuerpo con un calentamiento cardiovascular adecuado para que los músculos no se lesionen y no haya contracturas. Estirar los músculos suavemente después del entreno disminuye el riesgo de daño en las fibras musculares.
  • Relájate: Practicar métodos de relajación es muy beneficioso para la mente y los músculos de nuestro cuerpo y especialmente efectivo para nuestra espalda. Puedes escoger diferentes métodos de relajación como la lectura, escuchar música suave, la meditación, los ejercicios de mindfulness, etc. Escoge un lugar tranquilo, cierra los ojos y respira conscientemente, inhala y exhala suavemente.
  • Hazte regalos: En esta sociedad en la que continuamente estamos pensando y haciendo cosas para los demás, nos olvidamos de nosotros mismos. Busca momentos para ti, para cuidar tu cuerpo, regálate tiempo para lo que desees, baila, date algún capricho, disfruta más de tu familia y amigos… ¡mímate!
  • Mantén un estilo de vida saludable: Lleva una buena alimentación, descansa las horas necesarias, elimina vicios insanos, desengánchate del móvil (que, por cierto, puede acabar produciendo hernias discales además de una postura cifótica muy poco estética)…

En los casos en que las contracturas ya forman parte de tu vida es necesario un tratamiento profesional.

La fisioterapia usa un conjunto de métodos, actuaciones y técnicas que, mediante la aplicación de medios físicos curan, previenen, recuperan y adaptan a personas afectadas de disfunciones somáticas o a las que se desea mantener en un nivel adecuado de salud”.

Desde la fisioterapia podemos abordar las contracturas mediante diferentes técnicas:

  • Masaje descontracturante: Suele ser un masaje profundo, localizado y profundo en las zonas afectadas, y más superficial en la zona extendida. Por ejemplo en el caso de una contractura de trapecios se trabajará en profundidad los puntos gatillos de esta zona y más superficialmente toda la espalda.
  • Electroterapia (por ejemplo la tecarterapia o diatermia, corrientes TENS analgésicas en el grupo muscular, o microondas).
  • Infrarrojos (calor superficial).
  • Punción seca, para liberar tensiones actuando directamente sobre puntos gatillo.
  • Vendaje neuromuscular.
  • Hidroterapia: Para relajar los músculos y aliviar el dolor.

Personal y profesionalmente, quiero compartir mi experiencia en el tratamiento de las contracturas desde una fase temprana, con la tecarterapia Capenergy.

La tecarterapia consiste en la aplicación de una corriente alterna de alta frecuencia en el cuerpo que produce una endotermia celular con una serie de efectos tanto macroscópicos como microscópicos increíblemente potentes y, lo más importante, sin generar efectos adversos.

* Como he comentado al principio de este artículo, “La contractura impide que la sangre llegue a las células musculares y se acumulan toxinas, que provocan que las terminaciones nerviosas del músculo envíen señales al cerebro, produciendo dolor.”

Mediante la #tecarterapia @Capenergy se consigue un efecto de #diatermia que produce una vasodilatación profunda a nivel circulatorio y linfático; ésta aumenta el aporte de nutrientes y sustancias naturales a los tejidos que reducen la inflamación y alivian el dolor. Paralelamente, se facilita el drenaje de los residuos del metabolismo a través del sistema linfático para su posterior eliminación vía orina.

La tecarterapia además, incrementa la formación de colágeno y elastina para una cicatrización de los tejidos dañados y aumenta la secreción de sustancias como la serotonina que se asocia al bienestar y a la felicidad.

La tecnología de #Capenergy permite una aplicación tanto de forma automática como manual en la que, además de los efectos propios de la electroterapia, las manipulaciones que se realizan con sus electrodos consiguen también los beneficios descontracturantes de la masoterapia.

Espero que podáis modificar algún aspecto en vuestra rutina para aliviar los síntomas producidos por las contracturas. En cualquier caso, ponerse en manos de un profesional es la mejor opción ya que, además de aliviar el dolor, abordará las causas de forma holística.

 

Gemma Lara – Fisioterapeuta Col. 13926

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